Educación familiar: un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

La familia es uno de los principales agentes educativos. No será la primera ni la última vez que leáis algo así. Está claro que a través del día a día familiar nos formamos, crecemos y nos descubrimos a nosotros mismos, aunque luego entren en juego otros agentes sobre los que también deberemos reflexionar. 

 

El baile de poderes y responsabilidades

Generalmente crecemos en un ambiente del que recibimos mensajes, de forma directa o indirecta, cada segundo. Mensajes que, obviamente, nos educan: el ser humano nunca deja de aprender y nuestras experiencias vitales acaban siendo algo fundamental en este aprendizaje. Precisamente, de esto quiero hablaros: de lo importante que es ser conscientes de qué experiencias generamos en familia.

Como decía al inicio del post, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Guiar a los hijos no es tarea fácil. Nosotros tenemos unas expectativas que deseamos que se cumplan, es algo normal y difícil de eliminar. Tener expectativas sobre nuestra vida y la interacción con otros forma parte de nuestra personalidad. El problema, a mi parecer, surge cuando dejamos de revisar esas expectativas y empezamos a aceptarlas como promesas de futuro. Así, día tras días generamos mensajes que acaban impregnando la personalidad de los y las peques de casa. Que acaban formando su conducta, sus valores, sus miedos, incluso sus puntos fuertes y débiles. 

Claramente, no somos los únicos protagonistas. Conforme crecen y se vuelven independientes, veremos cómo salen de ese ambiente que hemos creado, aprenden de otros ambientes y personas y terminan, poco a poco, descubriéndose a sí mismos. Sin embargo, antes de que llegue ese momento, nosotros habremos pasado muchísimo tiempo con ellos, por lo que merece la pena plantearse si estamos viviendo ese tiempo o gastándolo. 

La familia tiene un poder importante. En ocasiones, termina siendo impositora de normas que generamos poco a poco, casi sin darnos cuenta. Sobre las que no solemos reflexionar y que recaen en los pequeños de la casa de forma unidireccional, sin diálogo ni opción a cambio. Otras veces genera un diálogo, facilita aprendizajes y vivencias pero detrás de la dinámica familiar termina habiendo un “dejar hacer” del que también es complicado salir. La conclusión es clara: no hay familia perfecta.

Entender nuestra responsabilidad familiar como la necesidad de ser perfectos supone generar estrés parental y frustraciones, además de ser una auténtica utopía. Pero entonces ¿cuál es la clave para aceptar nuestro poder y ejercer nuestra responsabilidad? 

 

Saber revisarnos

Si la familia perfecta no existe, creo que a lo que más podemos aspirar es a la revisión de nuestro papel. A aprender constantemente sobre esa responsabilidad que hemos adquirido y ejercer nuestro poder de la manera más democrática posible. La clave no está en ser una familia Instagram, pero sí en conocer nuestros puntos débiles y fuertes, comprender qué podemos hacer y ponernos manos a la obra.

Al igual que nosotros generamos expectativas sobre los demás, la sociedad genera expectativas sobre nuestro papel como familia. Y, dependiendo de nuestro contexto, entenderemos que hemos de ser más autoritarios, permisivos, o democráticos. Es más: acabaremos siendo una mezcla de esos tres estilos de crianza de los que tanto hablamos.  

Es importante que sepamos plantearnos preguntas de reflexión que nos hagan comprender la dinámica familiar y, si es necesario, cambiarla. Que entendamos nuestro papel como un aprendizaje más. Porque sin duda, a ser padres no se aprende en un curso ni en un libro: se aprende generando experiencias. Eso sí, esos cursos y libros pueden ayudarnos a revisarnos, reflexionar, comprender y construir nuevos momentos que nos hagan crecer juntos. 

La educación familiar debe incitar a la reflexión y el crecimiento propio.

Cada vez que hablo de educación familiar trato precisamente de fomentar la autoreflexión. De entender el ser padres como un camino, una experiencia más llena de aprendizajes en la que nadie, absolutamente nadie, es experto. Puede que en algunos momentos caiga en mi propia trampa y acabe contradiciéndome, pero en cada charla, cada curso… procuro dar ejemplos y dejar claro, unidad tras unidad, que la familia perfecta es un fantasma.

Es lo que he intentado en el curso Educación en Valores: Educar a través del ejemplo de Escuela con corazón. Ayudaros a conocer la educación en valores, algunos conceptos clave de vuestra dinámica familiar, pero también proponeros actividades donde podáis reflexionar y seáis vosotros mismos los que guieis vuestro aprendizaje. Para mí es importante que crezcáis a través de lo que reflexionáis sobre vosotros y no por lo que yo os pueda transmitir. 

Espero que a través del curso podáis aprender de mí tanto como yo aprenderé de vosotros, pero sobre todo, espero que podáis revisar vuestro poder como familias, para ejercer esa responsabilidad de forma que creéis en familia un conjunto de experiencias y momentos que les hagan crecer como personas y descubrirse a sí mismos, más allá de las expectativas que nosotros podamos esperar. 

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Prevención y gestión del acoso escolar

  • 02 September, 2018

La realidad muestra que la sociedad va sufriendo cambios que hacen que uno de los valores que prima como forma de vida es conseguir el éxito y el poder a toda costa aunque sea utilizando medios como la violencia. Hace unas décadas, lo importante  era ir al colegio o instituto e intentar ser el mejor académicamente y, de hecho, el líder solía ser el considerado mejor estudiante, al que los compañeros valoraban y anhelaban poder llegar a ser. Asimismo, el profesor destacaba y hacía explícitas sus cualidades públicamente en el aula, con la intención de que más alumnos se animaran a imitarlo.

 

Se ha demostrado que altos índices de acoso escolar y de problemas de convivencia conllevan una disminución de los resultados académicos para todos aquellos implicados en el proceso de maltrato. Debemos actuar tanto desde la PREVENCIÓN COMO DESDE LA INTERVENCIÓN EN EL ACOSO ESCOLAR con el objetivo de ayudar y orientar a los padres y profesionales, ya que son ellos los responsables de crear las bases sólidas sobre las que van a crecer nuestros menores, así como detectar a tiempo el origen del acoso escolar para atajarlo desde la raíz. Muchas de las personas implicadas por diferentes motivos en la enseñanza, se sienten profundamente preocupados por la violencia y agresividad que los niños y adolescentes manifiestan en la actualidad.

 

Los niños nacen sin saber dónde están los límites de su comportamiento, por tanto, somos los adultos los responsables de ir cercándoles, en el día a día, enseñándole lo bueno y malo de su conducta. Los hijos no se educan solos y somos los adultos (padres, profesores, tíos, abuelos…), desde la parcela que ocupamos, los responsables de hacerlo.

 

Cuando un menor comete un delito, sí que merece un castigo, pero también es necesario EDUCARLE, dotándole de las habilidades de las que carece para no recaer en la misma conducta inapropiada.  Por tanto, esta en las manos de todos nosotros el proporcionarle las pautas de crianza y educación en su vida diaria, tal como lo hacemos con otras enseñanzas. Debemos conseguir la concienciación sobre el problema, así como la implicación por parte de todos para criar niños y adolescentes con una ELEVADA INTELIGENCIA EMOCIONAL para que puedan actuar de forma coherente con ellos mismos y los demás.


Muestra a tus hij@s o alumn@s que son talentos@s

  • 12 April, 2018

Una de las premisas fundamentales que debemos tener en cuenta paramostrarles a nues tros hij@s o alumn@s que son talentosos es fomentar la creatividad.

Muchas de las cosas que obtenemos en esta vida son un proceso de fe, perseverancia y actitud, ya sea un proceso educativo, profesional, religioso, deportivo o social. Por lo tanto, el que nuestros hij@s o alumn@s comprendan que tienen un talento dentro de ellos también es un proceso. No podemos llamar a un niño de seis años y decirle: “Hijo, no te preocupes por nada, tú tienes un talento, lo encontrarás y serás alguien en esta vida”. No, por desgracia esto no funciona así. El encontrar un talento es un proceso lento y costoso de experimentar y sentirse bien a la vez. Hay gente que tarda media vida en encontrar su misión, el para qué a venido a este mundo.

Se ha escrito y se ha estudiado durante muchos años sobre la creatividad. Sintetizando al máximo separaría en dos vertientes las opiniones que existen sobre el concepto de la creatividad:

Hay historiadores que señalan que algunos niños tienen la suerte de ser creativos y otros no. Otros estudiosos creen que todos los niños son creativos, cada uno en un ámbito diferente. La diferencia radica en que a unos se les anima a ser creativos y a otros.

En mi opinión, me quedo con la segunda idea, ya que creo que la diferencia radica en que a unos se les anima a ser creativos y a otros.

Una vez, en un colegio pude experimentar de primera mano ejerciendo como docente, una situación donde una familia limitó el aprendizaje a su hijo y otra familia lo hizo volar.

Estábamos trabajando las tablas de multiplicar y a nivel de contenidos de segundo de primaria se debían presentar a los alumn@s las tablas de multiplicar hasta la del seis. Nosotros íbamos trabajándolas de una manera muy amena, ya que todos los viernes realizábamos torneos de tablas de multiplicar de forma escrita y oral. Y lo más importante, sabían para que les iba a servir saberse las tablas de multiplicar.

Al mismo tiempo, traje medallas y copas que tenía por casa e hicimos en clase nuestro pequeño museo de trofeos. Tengo que decir que esto fue un gran aliciente para el alumnado, ya que cada viernes había entrega de trofeos: al más rápido, al que cometía menos errores, al progreso, etc. Todo esto acompañado de la gran ovación de sus compañeros y el orgullo de mostrar al resto del colegio que trofeos tenían en su aula. Te voy a confesar un secreto, se me fue de las manos. Los niños empezaron a estudiar como nunca lo habían hecho en su vida. No fallaban, todos iban a “tope”, les encantaban las tablas, querían más y más y más. Y cuando esto pasa, hay que aprovecharlo.

Así que nos olvidamos de los contenidos mínimos que marcaba el currículo y nos fuimos a por la tabla del 10 antes de vacaciones de Pascua. Y aquí vienen las dos posturas diferentes de familias con las que me encontré:

FAMILIA 1. Me llamó un día una madre desde la puerta.

Ella estaba con su hijo y me dijo:

- ¿Qué quiere decir esto de tanta tabla de multiplicar? Yo me he informado y solo tienen que aprender hasta la tabla del 6, y ya van por la del 5. Yo no tengo tanto tiempo para estar preguntando cosas a mi hijo que no son necesarias para este curso.

No os podéis imaginar qué cara se me quedó. Y mi respuesta fue:

- A los alumnos de mi clase nadie les pone límites para aprender. Así que si usted no quiere preguntarle las tablas a su hijo ya se las preguntaré yo entre clase y clase. Pero que sepa que la semana que viene vamos a aprender la tabla del seis. Que tenga una buena tarde.

Acto seguido me agaché a la altura del niño y le dije:

- Nos vemos mañana. Seguro que harás un buen torneo de tablas, no te preocupes.

Esta fue la situación con la que me encontré y con la que cientos de niños se encuentran a diario en sus hogares. Por suerte, los dos juntos, el niño y yo, le demostramos a su madre que no hay que poner límites para aprender si uno tiene ganas y está motivado.

FAMILIA 2. En la misma clase tuve otra situación bien distinta. Cuando llegamos a la tabla del 10, di por zanjado el torneo de tablas y les expliqué que existían más tablas de multiplicar que se podían aprender (la tabla del 11, 12, 13, 14, etc.), pero que no se utilizaban con tanta frecuencia, por lo que íbamos a aprender otras cosas.
Y ahí la sorpresa. A la semana de dejar las tablas, me dijo un alumno:

- Me he estudiado la tabla del 11, ¿la puedo decir a la clase? Da igual cómo, seguida, salteada, como sea.

Le dije:

- Adelante.

Se la sabía perfecta. A la semana siguiente: “Me he estudiado la tabla del 12, ¿la puedo decir a la clase?” A la siguiente semana la misma cantinela. No te digo más, me tocó estudiar hasta la tabla del 14. Y solo hasta la del 14 porque se acabó el curso. Esto no terminó ahí.

Teníamos que premiar a este alumno, yo en primer lugar. Así que hablé con la maestra de sexto de Primaria y le pregunté si podía dejarme a su mejor alumno en Matemáticas un viernes por la tarde durante 15 minutos, ya que queríamos organizar un pequeño torneo matemático. Ella aceptó inmediatamente. Como los vaqueros, cara a cara y con el maestro de refuerzo haciendo las preguntas para que todo fuera neutral. El torneo consistía en diversas pruebas, tanto escritas como orales, y todo se decidió en la prueba final. Tres preguntas de tablas al azar, al más rápido, ya que en las pruebas anteriores ninguno de los dos alumnos hizo ningún error. ¿Y qué es lo sucedió? Que el alumno de segundo de primaria ganó el torneo.

Aún recuerdo a todos sus compañeros vitorear su nombre. Como anécdota en la reunión individual familiar, recuerdo a su padre que me dijo a modo de guasa: <<¿no te has pasado con los torneos de tablas? Me tocó estudiar con mi hijo hasta la tabla del 14>>. Y yo le contesté: <>.

¡Qué maravilla que los niños sepan que nunca hay que limitar su aprendizaje!

 

¿Qué sucede cuando se eliminan los límites del aprendizaje?

Cuando se eliminan los límites del aprendizaje es cuando nos sorprendemos de lo que pueden aprender los niñ@s.

Creo que la creatividad de un niño florecerá si se le estimula desde el hogar o desde la escuela, existiendo indicadores básicos para detectar la creatividad . Por desgracia, en muchas ocasiones se les enseña a vivir a salvo, a evitar los riesgos de hacerse daño, a conformarse, a amoldarse, a ser uno más en el grupo, una oveja más en el rebaño, a andar de puntillas por la vida en vez de bailar y correr por ella, y en consecuencia, no son conscientes de lo grandes y creativos que pueden ser cada uno de ellos.

No quiero transmitir que debamos ser demasiado permisivos con nuestros hij@s o alumnos. El niño creativo no es malcriado. La creatividad no significa irresponsabilidad, significa aplicar los propios pensamientos e ideas de uno mismo a cualquier problema o actividad en la vida, sin preocuparse por lo que piensen los demás.

Como educador hay un sueño que se repite muchas noches en mi cabeza: que los niños a quienes se les permite y anima a que sean ellos mismos brillan como el sol de mediodía. Criar a tus hijos en la creatividad no requiere de ti más tiempo ni energía, sólo una actitud distinta, una actitud creativa.

 

 


¿Porqué educar en emociones?

  • 15 March, 2018

ARTÍCULO 1: EDUCACIÓN EMOCIONAL PARA ADOLESCENTES

    Todas las personas, cada día sentimos, pensamos y actuamos, es por ello que aprender a gestionar nuestras emociones conscientemente, y utilizar nuestras habilidades para relacionarnos con los demás, nos puede permitir superar las dificultades que pueden surgir de forma cotidiana de forma más eficaz y adaptativa.

    ¿La educación se trata de enseñar a resolver problemas matemáticas?, ¿o trata también de enseñarles a resolver las dificultades?. Durante muchos años la tendencia ha sido educar pensando en la inteligencia lógica-matemática, la naturalista o la lingüística. ¿Y qué pasa con el resto de inteligencias? Mucho más importante, ¿qué pasa con la inteligencia emocional?

     En las sesiones de “Educación Emocional para adolescentes” encontrarás las claves para aplicar la educación emocional en el aula, aunque siempre recomendaremos que se practique en la vida diaria. Podemos aprender mucho sobre nosotros mismos si ponemos el foco en las emociones, y además serviremos mejor como modelo a través del aprendizaje por obeservación o técnica del modelado.

     Pero…¿Qué es una emoción? Depende de a quien le preguntes, te dirá una cosa u otra. Por ejemplo, la Real Academia de la Lengua Española (RAE) define emoción como una “alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática”.

    ¿Piensas que es una definición acertada? Ciertamente, se trata de una alteración del ánimo de ese momento, que puede ser más o menos intensa, dependiendo de la evaluación subjetiva de cada persona, que puede ser placentera o displacentera, que suele ir de la mano de manifestaciones corporales.

    Cuando se trata de emociones el quid de la cuestión es el manejo y gestión emocional. No hay emociones “buenas” o “malas”, todas las emociones nos hacen movernos, son adaptativas, nos envían señales de que algo no va como debería, o de que todo va bien… ¿Sabemos manejar nuestras emociones? ¿Conocemos nuestras emociones? Podemos estudiar a Daniel Goleman hasta la saciedad, aunque nos quedaría la parte práctica, la de bajar al terreno y ensuciarnos las manos.

    ¿Cómo ser entonces un buen educador en el manejo y gestión emocional? Lo ideal sería aprender la parte teórica y práctica.

    ¿Y cómo aprender la parte práctica? Se puede recurrir a alguien con experiencia en la educación emocional para adolescentes, como es Mari Carmen López Martínez, que durante muchos años ha estado trabajando en la asociación ASSEX (Asociación de Sexualidad Educativa) en Programas de Educación Emocional para adolescentes, además de colaborando con el Programa de Educación Emocional Arco Iris de Ana Peinado y Raúl Gallego, sobre todo el ámbito del profesorado.

    “Educación Emocional para adolescentes” está horneado con mucho cariño y esfuerzo. Es por ello que si quieres saber más sobre Educación Emocional para adolescentes, gestión y reconocimiento emocional, no lo pienses más, ¡es tu oportunidad!.

 

Mari Carmen López Martínez

 


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