¿Qué es el modelo flipped classroom?

Flipped Classroom es un modelo metodológico en que algunos procesos de aprendizaje ,que por norma general se suelen hacer dentro del aula, pasan a hacerse fuera del aula mediante videos en casa, utilizando el tiempo de clase para facilitar, apoyar, reforzar o ampliar la práctica y desarrollo de los conocimientos y aprendizaje de los alumnos.

Flipped Classroom no es solamente crear, editar y enviar un vídeo para que nuestro alumnado lo visualice. El modelo Flipped Classroom es un proceso de aprendizaje íntegro en el que se apoya en todas las fases del aprendizaje siguiendo la taxonomía de Bloom.

Es un modelo en el que el alumno adquiere el contenido de la clase en casa, a través de diferentes videos que puede manipular y así poder aprender a su propio ritmo, para así enriquecer más su aprendizaje y desarrollar habilidades complejas, identificando y corrigiendo errores para aprender de ellos.

 

¿Qué conseguimos si aplicamos Flipped Classroom en nuestras aulas?


1. La explicacioón del contenido

Con Flipped Classroom la explicación de los contenidos se produce fuera del aula mientras que en la escuela tradicional a explicación de los contenidos son explicados en el aula. Con Flipped se permite a los alumnos adquirir y comprender los conceptos y contenidos a su propio ritmo. Se consigue un aprendizaje mucho más autónomo. En el modelo tradicional, no siempre somos conscientes del ritmo a que cada uno está comprendiendo los conceptos, o dónde presentan dificultades.
No se favorece a la autonomía de los niñ@s.


2. Disponibilidad de los contenidos 24h

El alumnado dispone de la explicación de los contenidos en todo momento mientras que en el modelo tradicional la explicación acaba cuando empieza otra actividad y solo se retienen lo que se anote durante la clase o se recuerde.


3. El tiempo

El tiempo de clase se utiliza para realizar todo tipo de actividades y atender de forma personalizada, se le da mucho más tiempo a la práctica y el desarrollo de los niveles de pensamiento más complejos. Sin embargo, con el modelo tradicional el tiempo de clase implica explicación más realización de tareas que igual no da tiempo a acabar y se convierten en tareas para casa donde el alumno no dispone de la guía del mestro.


4. Datos sobre la adquisición y de la compresión del contenido que se explica

Con Flipped Classroom recibimos feedback inmediato e individualizado de la explicación y sabemos qué dudas tiene nuestra clase antes de comenzar. Por lo contrario siguiendo el modelo tradicional podemos recibir feedback o no, dependerá del alumnado y no conocemos las dudas hasta que no explicamos o se comienza a trabajar.


5. Más confianza en uno mismo al anticipar el contenido

Los alumnos en clase saben sobre qué se va a trabajar y se pueden anticipar buscando incluso información por su parte, y presentar en el aula las dudas de los contenidos que no tienen tan claros. Se promueve la participación activa ya que los alumnos se sienten más seguros, saben de lo que hablan. Con el modelo tradicional, es más dificil que los alumnos se anticipen a lo que se va a trabajar en clase ni que entren al aula con tanta seguridad y confianza.


6. Deberes

Los `deberes´ en Flipped Classroom no existen, solo implican la tarea de visualizar de un vídeo de no más 6 minutos. En clase nos da tiempo a practicar lo suficiente, con actividades y juegos, dejando solo el repaso y estudio. Sin embargo, con el modelo
tradicional, al usar mucho tiempo de clase en explicar el contenido, dejamos muy poco tiempo para la práctica y esta se realiza en casa, cuando el cansancio aumenta y dónde no tienen la guía ni la supervisión del profesor.


7. Las Familias

Las familias tienen acceso a la explicación del profesorado y conocer de primera mano qué y cómo se trabaja dentro del aula. En el modelo tradicional y por cultura, nuestras aulas están cerradas y nadie, salvo las personas que están dentro saben lo que se explica y trabaja.


8. Flipped Classroom + Otras metodologías innovadoras

Flipped Classroom, nos abre las puertas a un mayor tiempo para la práctica y esto proporciona poder integrar nuevos modelos metodológicos y activos, colmo gamificación, ABJ, Aprendizaje Cooperativo, ABP, para poder abordar toda la práctica y adquisición de los niveles más complejos de manera más significativa. Sin embargo, la clase tradicional, es la clase tradicional y no hay más, es más complicado por el tiempo integrar nuevas metodologías.

 

 

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Muestra a tus hij@s o alumn@s que son talentos@s

  • 12 April, 2018

Una de las premisas fundamentales que debemos tener en cuenta paramostrarles a nues tros hij@s o alumn@s que son talentosos es fomentar la creatividad.

Muchas de las cosas que obtenemos en esta vida son un proceso de fe, perseverancia y actitud, ya sea un proceso educativo, profesional, religioso, deportivo o social. Por lo tanto, el que nuestros hij@s o alumn@s comprendan que tienen un talento dentro de ellos también es un proceso. No podemos llamar a un niño de seis años y decirle: “Hijo, no te preocupes por nada, tú tienes un talento, lo encontrarás y serás alguien en esta vida”. No, por desgracia esto no funciona así. El encontrar un talento es un proceso lento y costoso de experimentar y sentirse bien a la vez. Hay gente que tarda media vida en encontrar su misión, el para qué a venido a este mundo.

Se ha escrito y se ha estudiado durante muchos años sobre la creatividad. Sintetizando al máximo separaría en dos vertientes las opiniones que existen sobre el concepto de la creatividad:

Hay historiadores que señalan que algunos niños tienen la suerte de ser creativos y otros no. Otros estudiosos creen que todos los niños son creativos, cada uno en un ámbito diferente. La diferencia radica en que a unos se les anima a ser creativos y a otros.

En mi opinión, me quedo con la segunda idea, ya que creo que la diferencia radica en que a unos se les anima a ser creativos y a otros.

Una vez, en un colegio pude experimentar de primera mano ejerciendo como docente, una situación donde una familia limitó el aprendizaje a su hijo y otra familia lo hizo volar.

Estábamos trabajando las tablas de multiplicar y a nivel de contenidos de segundo de primaria se debían presentar a los alumn@s las tablas de multiplicar hasta la del seis. Nosotros íbamos trabajándolas de una manera muy amena, ya que todos los viernes realizábamos torneos de tablas de multiplicar de forma escrita y oral. Y lo más importante, sabían para que les iba a servir saberse las tablas de multiplicar.

Al mismo tiempo, traje medallas y copas que tenía por casa e hicimos en clase nuestro pequeño museo de trofeos. Tengo que decir que esto fue un gran aliciente para el alumnado, ya que cada viernes había entrega de trofeos: al más rápido, al que cometía menos errores, al progreso, etc. Todo esto acompañado de la gran ovación de sus compañeros y el orgullo de mostrar al resto del colegio que trofeos tenían en su aula. Te voy a confesar un secreto, se me fue de las manos. Los niños empezaron a estudiar como nunca lo habían hecho en su vida. No fallaban, todos iban a “tope”, les encantaban las tablas, querían más y más y más. Y cuando esto pasa, hay que aprovecharlo.

Así que nos olvidamos de los contenidos mínimos que marcaba el currículo y nos fuimos a por la tabla del 10 antes de vacaciones de Pascua. Y aquí vienen las dos posturas diferentes de familias con las que me encontré:

FAMILIA 1. Me llamó un día una madre desde la puerta.

Ella estaba con su hijo y me dijo:

- ¿Qué quiere decir esto de tanta tabla de multiplicar? Yo me he informado y solo tienen que aprender hasta la tabla del 6, y ya van por la del 5. Yo no tengo tanto tiempo para estar preguntando cosas a mi hijo que no son necesarias para este curso.

No os podéis imaginar qué cara se me quedó. Y mi respuesta fue:

- A los alumnos de mi clase nadie les pone límites para aprender. Así que si usted no quiere preguntarle las tablas a su hijo ya se las preguntaré yo entre clase y clase. Pero que sepa que la semana que viene vamos a aprender la tabla del seis. Que tenga una buena tarde.

Acto seguido me agaché a la altura del niño y le dije:

- Nos vemos mañana. Seguro que harás un buen torneo de tablas, no te preocupes.

Esta fue la situación con la que me encontré y con la que cientos de niños se encuentran a diario en sus hogares. Por suerte, los dos juntos, el niño y yo, le demostramos a su madre que no hay que poner límites para aprender si uno tiene ganas y está motivado.

FAMILIA 2. En la misma clase tuve otra situación bien distinta. Cuando llegamos a la tabla del 10, di por zanjado el torneo de tablas y les expliqué que existían más tablas de multiplicar que se podían aprender (la tabla del 11, 12, 13, 14, etc.), pero que no se utilizaban con tanta frecuencia, por lo que íbamos a aprender otras cosas.
Y ahí la sorpresa. A la semana de dejar las tablas, me dijo un alumno:

- Me he estudiado la tabla del 11, ¿la puedo decir a la clase? Da igual cómo, seguida, salteada, como sea.

Le dije:

- Adelante.

Se la sabía perfecta. A la semana siguiente: “Me he estudiado la tabla del 12, ¿la puedo decir a la clase?” A la siguiente semana la misma cantinela. No te digo más, me tocó estudiar hasta la tabla del 14. Y solo hasta la del 14 porque se acabó el curso. Esto no terminó ahí.

Teníamos que premiar a este alumno, yo en primer lugar. Así que hablé con la maestra de sexto de Primaria y le pregunté si podía dejarme a su mejor alumno en Matemáticas un viernes por la tarde durante 15 minutos, ya que queríamos organizar un pequeño torneo matemático. Ella aceptó inmediatamente. Como los vaqueros, cara a cara y con el maestro de refuerzo haciendo las preguntas para que todo fuera neutral. El torneo consistía en diversas pruebas, tanto escritas como orales, y todo se decidió en la prueba final. Tres preguntas de tablas al azar, al más rápido, ya que en las pruebas anteriores ninguno de los dos alumnos hizo ningún error. ¿Y qué es lo sucedió? Que el alumno de segundo de primaria ganó el torneo.

Aún recuerdo a todos sus compañeros vitorear su nombre. Como anécdota en la reunión individual familiar, recuerdo a su padre que me dijo a modo de guasa: <<¿no te has pasado con los torneos de tablas? Me tocó estudiar con mi hijo hasta la tabla del 14>>. Y yo le contesté: <>.

¡Qué maravilla que los niños sepan que nunca hay que limitar su aprendizaje!

 

¿Qué sucede cuando se eliminan los límites del aprendizaje?

Cuando se eliminan los límites del aprendizaje es cuando nos sorprendemos de lo que pueden aprender los niñ@s.

Creo que la creatividad de un niño florecerá si se le estimula desde el hogar o desde la escuela, existiendo indicadores básicos para detectar la creatividad . Por desgracia, en muchas ocasiones se les enseña a vivir a salvo, a evitar los riesgos de hacerse daño, a conformarse, a amoldarse, a ser uno más en el grupo, una oveja más en el rebaño, a andar de puntillas por la vida en vez de bailar y correr por ella, y en consecuencia, no son conscientes de lo grandes y creativos que pueden ser cada uno de ellos.

No quiero transmitir que debamos ser demasiado permisivos con nuestros hij@s o alumnos. El niño creativo no es malcriado. La creatividad no significa irresponsabilidad, significa aplicar los propios pensamientos e ideas de uno mismo a cualquier problema o actividad en la vida, sin preocuparse por lo que piensen los demás.

Como educador hay un sueño que se repite muchas noches en mi cabeza: que los niños a quienes se les permite y anima a que sean ellos mismos brillan como el sol de mediodía. Criar a tus hijos en la creatividad no requiere de ti más tiempo ni energía, sólo una actitud distinta, una actitud creativa.

 

 


Descubre el talento que hay en tu interior

  • 29 March, 2018

¿Por qué no vibrar y disfrutar no sólo con tus hobbys, sino también con tu profesión? ​Todos y cada uno de nosotros sabemos que somos únicos. Pero la mayoría pasamos por desapercibido que también tenemos un talento único.

Debido a lo que nos está aconteciendo en las últimas décadas en materia de educación, no lo definiría como una crisis, sino más bien como una globalización determinada por diferentes factores globalizadores. ¿Te propongo un trato para hacer frente a esta globalización social? A partir de hoy vamos a adquirir una noción que nunca nos hemos parado a pensar. Todos y cada uno de nosotros tenemos un talento, que además de ser único, nos hace ser grandes, excelentes y distinguidos.

Pero aquí viene la cuestión clave, ¿estimulamos a nuestros hij@s o alumn@s a que se pregunten qué piensan de ellos mismos? ¿Saben ellos en qué son buenos? Y lo más importante, ¿en qué son felices? ¿O preferimos simplemente ser aprobados por la sociedad donde vivimos? Tenemos que ser conscientes de ello y elegir: o nos centramos en vivir de acuerdo en qué pensarán los demás de nosotros, o comenzamos el camino de la búsqueda de nuestro talento y felicidad. 

Si queremos que nuestros hij@s o alumn@s encuentren su talento innato, tenemos que eliminar el único obstáculo existente para la propia grandeza de un niñ@, que no es otro que el temor a ser distinto.

Existen varias técnicas para encontrar el talento de un niño. Una de las más importantes a seguir es que los niñ@s tienen que experimentar todo lo que esté a su alcance, ya sea a nivel deportivo, en el ámbito alimenticio o en las amistades y relaciones que tienen a diario. Dejemos que practiquen todos los deportes que deseen, y así experimentar diferentes sensaciones, normas y valores. Dejemos que prueben sabores exquisitos que ofrece la vida. Dejemos que sean ellos mismos los que decidan si esa relación les aporta algo o no. Todo ello, sin dejar de orientarlos por ser sus padres, madres o tutores.

En ocasiones hay familias que les dicen a sus hij@s que no se relacionen con un compañero en concreto, u otros que asisten a una tutoría y plantean la opción de cambiar de sitio a su hij@ porque no quieren que esté sentado al lado de otro alumn@. En muchos de estos casos son las propias familias las que tienen algún problema entre ellas y lo focalizan con sus hij@s. Nos olvidamos que se trata de niños, que en un aula pocas veces hay maldad entre ellos y que pese a todo, pueden aprender unos de otros. ¿Quiénes somos nosotros para prohibir una amistad o una relación? 

La idea es animar a que los niños experimenten todo lo que puedan porque es clave para encontrar su talento. Aunque el talento no se encuentra por sí solo, hay que complementar dicha experiencia. Es esencial que durante el proceso en que tu hij@ o alumn@ esté buscando su talento, ir haciéndole las preguntas mágicas en cada una de las situaciones que experimentan: ¿esto que estás haciendo te hace feliz?, ¿por qué te gusta?, ¿disfrutas cuando lo haces? Así de fácil.

Cuando una persona hace algo que le gusta y al mismo tiempo es feliz sin importarle el día de la semana o la hora que está realizando esa actividad, está encaminada a descubrir su talento. Sin olvidar, que cuando detectemos que nuestro hij@ o alumn@ está disfrutando, es el momento de transmitirle que nos encanta verle feliz, multiplicando por diez su entusiasmo por esa actividad.

Para darnos cuenta de nuestros talentos, a medida que vamos experimentando en el transcurso de nuestras vidas, debemos saber en qué somos muy buenos. No vale afirmar que soy simpático, juego bien al fútbol o pinto cuadros y le gustan a mi familia. Debemos ser críticos con nosotros mismos, sabiendo cuáles son nuestras habilidades, hobbies, intereses y metas, al igual que nuestras limitaciones. Cuando lo consigamos seremos capaces de poder transmitirlo a nuestros hij@s o alumn@s.

¿Cómo? Un día uno de mis mentores me dio un consejo: ¿Quieres encontrar tu talento? Sólo hay una forma de encontrarlo. Enciérrate en tu habitación y detalla sobre papel todas y cada una de tus virtudes. No salgas de allí hasta que hayas llenado una hoja por delante y por detrás.

Tras una hora escribiendo en una hoja en blanco mis aptitudes y habilidades tenía que encontrar el punto donde se cruzaban dos flechas. Una flecha era la de mis talentos, es decir, qué cosas sabía hacer muy bien, al mismo tiempo que sentía pasión y felicidad cuando las llevaba a cabo. Así de fácil. La otra flecha era encontrar a quién podía servir con mis conocimientos actuales, mi talento, y en concordancia con la sociedad con la que vivimos. Digo esto porque hay que tener clara una premisa: si somos talentosos en cualquier habilidad determinada y ese talento no lo ponemos al servicio de los demás, no estamos aprovechando nuestro talento.

¿Qué quiero decir exactamente? Imagina que el mejor futbolista no jugara en ningún equipo. Que el cantante que más discos ha vendido no hubiera grabado ninguna canción. Que el pintor más grande se hubiera dedicado a cocinar, en vez de reflejar su visión del mundo en sus cuadros.

Por lo tanto, tras analizar las dos flechas y encontrar el punto donde se cruzan, ¡eureka! Es cuando has encontrado tu talento y, aún más importante, a quién vas a servir. 

Ahora bien, ¿qué hacer cuando ya has encontrado tu talento? Es decir, ¿qué hacer cuando disfrutas, te apasionas, gozas y sientes con lo que estás haciendo? Hay que volverse un genio en esa tarea. Como bien cita Sergio Fernández (escritor, conferenciante y formador), una de las mejores formas de conseguirlo es llevar a cabo la teoría de las 10.000 horas. Significa formarse, aprender, experimentar, aplicar, fallar y volver a empezar el ciclo durante 10.000 horas en tu campo determinado. De este modo, sin darte cuenta, te vuelves un experto en tu talento, ya sea en dibujar, construir, escribir, transmitir, administrar o comercializar.

Una vez un viejo sabio me dio un consejo: “En esta vida lo único que tienes que hacer es levantarte y ser feliz”. Y le pregunté: “¿Y cómo hago eso?” A lo que recibí como respuesta: “Vibra con todo aquello que hagas”. 

No tardé mucho tiempo en darme cuenta de lo importante que es en esta vida disfrutar de lo que haces. Es inverosímil que aún haya gente que detesta los lunes esperando que sea viernes, porque no es feliz en lo que hace profesionalmente. ¿Por qué no vibrar y disfrutar no sólo con tus hobbys, sino también con tu profesión? La clave es sencilla, descubre tu talento y ponlo al servicio de los demá​s.

 


La génesis del acoso escolar

  • 15 May, 2017

Una clase normal de matemáticas de 2º de ESO en el momento de entrar a clase. Llegan los alumnos en tropel, hablando demasiado alto y tropezándose con todo, moviendo pupitres y arrastrando mochilas. El profesor observa la entrada y va saludando a unos y otros.


Un alumno, nervioso y con algunas dificultades de relación social da un golpe en el hombro de una chica. Quiere ser un saludo, pero por su propia tensión interna resulta más fuerte de lo que pretende. La chica reacciona airada con un grito. Enseguida dos o tres de los chicos van a por él de forma ya furiosa. Un grupo corea, mientras algunos todavía no han percibido qué sucede.


De pronto la agresividad se ha hecho dueña del ambiente. El profesor interviene y detiene a los dos o tres agresores interponiéndose entre ellos y el alumno que dio el golpe a la chica, quien, en ese momento, viéndose agredido, pierde el control y grita con furia y sobre todo con impotencia.


El chico no considera haber agredido a la chica y se considera injustamente atacado y rechazado por el grupo. Los chicos que querían pegarle solo entienden que están defendiendo a la chica.  Uno se hace el portavoz y dice que va a parar al que considera agresor. No perciben como injusta su acción grupal. La chica se considera injustamente tratada por el profesor porque este ha defendido al chico y no a ella, que es quien ha recibido el puñetazo. Los demás dicen que no han hecho nada. Desde luego no entienden, aunque el profesor lo deja escrito en la pizarra, que el observador es también responsable.


Esta escena reúne en germen todo lo necesario para el acoso: un alumno diferente, con pocas defensas sociales, que no es capaz de relacionarse adecuadamente. Un grupo que ya está respondiendo con agresividad a sus salidas de tono. Un portavoz del grupo, que lidera al grupo. El rechazo del grupo contra uno de sus miembros. Le falta la continuidad en el tiempo, la repetición de hechos para generar un acoso escolar en toda regla.


Hechos como este son constantes y los docentes tiene pocas armas para afrontarlos. Primero están focalizados en el orden de su clase, en poder darla en paz y con aprovechamiento para los alumnos. Esto es posible que lo que haga es desplazar el acoso hacia afuera del centro educativo. Las mismas personas, pero llevando a cabo su agresión fuera, ya que dentro del aula la presencia del profesor lo inhibe.


Segundo no hay un seguimiento ni una formación sobre cómo gestionar estas situaciones. Tercero un programa de convivencia eficaz, que permita poner el foco en las relaciones como esenciales en el proceso educativo. Los alumnos no solo salen de sus estudios con más o menos conocimientos, sino también con una forma de relacionarse socialmente y con una forma de ser. Ambos elementos, saber convivir y saber ser, se han conformado fuertemente en los años escolares. Pero la escuela sigue básicamente centrada en el conocimiento y sin armas ni formación ni desde luego un programa que le permita entrar en esos aspectos centrales para la vida de sus alumnos.


Ponemos todos esos elementos juntos y ya tenemos clara la génesis del acoso: un alumn@ diferente, una situación de molestia social, un grupo de agresores con un líder, un profesor estrictamente preocupado de tranquilizar la situación y sin armas ni apoyo para resolverla. Una falta de seguimiento de las situaciones.


Me encantaría conocer tu opinión y si has observado cómo se conforma una situación de acoso en tu aula. Y, desde luego, qué te parece que haría falta a los alumnos, a los docentes y al centro educativo. Por eso, te invito a unirte a nuestro curso de "Prevención y gestión del acoso escolar". Juntos conseguiremos que adquieras todas las herramientas para prevenir y actuar ante un caso de maltrato en el aula.


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