¡Bienvenido a Escuela con Corazón!

¡Muy buenos días!

Soy Belén Piñeiro, fundadora de Escuela con Corazón y estoy tremendamente feliz de darte la bienvenida a mi nuevo hogar. Te invito a que visites todos los rincones de la web y a que te sientas como en casa.

Es posible que si estás leyendo esto, ya conozcas mi trabajo en Maestra de Corazón. Desde hace más de tres años, mi blog ha sido la ventana gracias a la cual he podido compartir con el mundo mi labor y mi visión de la educación.

En mi blog siempre he defendido el derecho de los niños a recibir una educación integral, que les permita desarrollar al máximo todas sus capacidades. A pesar de que mi especialidad es la Inteligencia Emocional, siempre he intentado aprender más sobre otros campos de la educación que ayudasen a innovar, a implementar los valores, a completar el aprendizaje, a hacerlo más ameno, más atractivo y facilitase la labor docente a padres y educadores. 

Gracias a Maestra de Corazón y a la publicación de mis libros, he tenido la oportunidad de conocer a grandes profesionales de la pedagogía, la psicología o la neuroeducación. Para mí esto siempre ha sido una de las grandes ventajas de tener un espacio en internet y siempre que he tenido la oportunidad he tratado de colaborar con todos ellos.

Hace unos meses lancé mi primer curso online y ésta fue la puerta a la web que estás viendo hoy. Me di cuenta de que muchos padres y educadores están deseando recibir más información sobre temas educativos, pero no tienen tiempo ni herramientas para hacerlo de la forma adecuada. Yo ya había tenido experiencias como alumna de videocursos en otros campos, así que decidí pasarme al otro lado y crear mi propia plataforma de vídeocursos sobre innovación educativa.

Este fue el comienzo del primer boceto de Escuela con Corazón. Quería crear una plataforma donde todos aquellos profesionales y padres comprometidos con la educación, encontrasen aquello que estaban buscando para mejorar su labor docente. Si tenían interés en aprender más sobre cualquier tema de innovación educativa, en Escuela con Corazón encontrarían al mejor profesional en el sector ofreciéndoles la mejor formación y les acompañaría durante su proceso de formación. Estos fueron los primeros objetivos de la escuela:

  • Ofrecer la mejor formación en vídeo acerca de temas de innovación educativa.
  • Adaptada completamente a los horarios y necesidades de cada alumno.
  • Realizada por los mejores profesionales reconocidos de cada sector.
  • Facilitar siempre el acceso del alumno al profesor.
  • Crear juntos una plataforma de referencia en el sector educativo.

Mi principal propósito es que todo aquel que quiera mejorar su labor educativa pueda hacerlo. Quería eliminar con los inconvenientes que impiden el cambio de paradigma educativo y facilitar el acceso a la mejor formación a todos aquellos que creen en la educación como una herramienta para cambiar el mundo. Así que decidí poner fin a todas las barreras:

  • "No tengo tiempo"
    Ya no es un problema. Nuestra formación es 100% online, en diferido. Podrás ver las clases a tu ritmo y realizar las actividades cuando te apetezca. No tienes que ajustarte a ningún horario ni calendario de entregas.
     
  • "No sé cómo hacerlo".
    Tranquilo, no estarás solo. Nuestros cursos están impartidos por los mejores profesionales de cada campo y cuentan con años de experiencia. Podrás realizarles todas las consultas que necesites mientras dure tu formación.
     
  • "No tengo dinero".
    No te preocupes. No queremos que los recursos económicos sea un impedimento para acceder a la mejor formación. Por eso hemos ajustado los precios lo máximo posible y ofrecemos diferentes tipos de cursos, para adaptarnos a todos los bolsillos. Y no solo eso...
    • Como gran oferta de apertura queremos ofrecerte un descuento excepcional. Por formar parte de nuestros primeros alumnos, queremos que te beneficies de un 50% de descuento en todos nuestros cursos. Esta oferta es de duración limitada, por lo que te recomiendo que le eches un vistazo a nuestros cursos y te matricules cuanto antes en los que más te interesen. Tan solo tienes que canjear el cupón yoeducoconcorazon para aprovechar este magnífico descuento.

       
    • Además, si eres empresa, tengo la alegría de informarte de que hemos conseguido bonificaciones de la seguridad social. Por lo que si tienes un centro educativo y quieres que tus educadores se formen con nosotros, nuestros cursos pueden salirte completamente GRATIS. Contáctanos si estás interesado en beneficiarte de estas bonificaciones.

No pierdas esta oportunidad de formarte con los mejores profesionales en innovación educativa. Muy pronto ampliaremos nuestra oferta de cursos, pero a día de hoy ya tienes las siguientes formaciones disponibles:

Por supuesto, cuando termines tu formación con nosotros, tras haber superado tu examen final, recibirás un certificado acreditativo de nuestra escuela.

¡Tan solo me queda darte de nuevo la bienvenida y nos vemos dentro de Escuela con Corazón!

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La génesis del acoso escolar

Una clase normal de matemáticas de 2º de ESO en el momento de entrar a clase. Llegan los alumnos en tropel, hablando demasiado alto y tropezándose con todo, moviendo pupitres y arrastrando mochilas. El profesor observa la entrada y va saludando a unos y otros.


Un alumno, nervioso y con algunas dificultades de relación social da un golpe en el hombro de una chica. Quiere ser un saludo, pero por su propia tensión interna resulta más fuerte de lo que pretende. La chica reacciona airada con un grito. Enseguida dos o tres de los chicos van a por él de forma ya furiosa. Un grupo corea, mientras algunos todavía no han percibido qué sucede.


De pronto la agresividad se ha hecho dueña del ambiente. El profesor interviene y detiene a los dos o tres agresores interponiéndose entre ellos y el alumno que dio el golpe a la chica, quien, en ese momento, viéndose agredido, pierde el control y grita con furia y sobre todo con impotencia.


El chico no considera haber agredido a la chica y se considera injustamente atacado y rechazado por el grupo. Los chicos que querían pegarle solo entienden que están defendiendo a la chica.  Uno se hace el portavoz y dice que va a parar al que considera agresor. No perciben como injusta su acción grupal. La chica se considera injustamente tratada por el profesor porque este ha defendido al chico y no a ella, que es quien ha recibido el puñetazo. Los demás dicen que no han hecho nada. Desde luego no entienden, aunque el profesor lo deja escrito en la pizarra, que el observador es también responsable.


Esta escena reúne en germen todo lo necesario para el acoso: un alumno diferente, con pocas defensas sociales, que no es capaz de relacionarse adecuadamente. Un grupo que ya está respondiendo con agresividad a sus salidas de tono. Un portavoz del grupo, que lidera al grupo. El rechazo del grupo contra uno de sus miembros. Le falta la continuidad en el tiempo, la repetición de hechos para generar un acoso escolar en toda regla.


Hechos como este son constantes y los docentes tiene pocas armas para afrontarlos. Primero están focalizados en el orden de su clase, en poder darla en paz y con aprovechamiento para los alumnos. Esto es posible que lo que haga es desplazar el acoso hacia afuera del centro educativo. Las mismas personas, pero llevando a cabo su agresión fuera, ya que dentro del aula la presencia del profesor lo inhibe.


Segundo no hay un seguimiento ni una formación sobre cómo gestionar estas situaciones. Tercero un programa de convivencia eficaz, que permita poner el foco en las relaciones como esenciales en el proceso educativo. Los alumnos no solo salen de sus estudios con más o menos conocimientos, sino también con una forma de relacionarse socialmente y con una forma de ser. Ambos elementos, saber convivir y saber ser, se han conformado fuertemente en los años escolares. Pero la escuela sigue básicamente centrada en el conocimiento y sin armas ni formación ni desde luego un programa que le permita entrar en esos aspectos centrales para la vida de sus alumnos.


Ponemos todos esos elementos juntos y ya tenemos clara la génesis del acoso: un alumn@ diferente, una situación de molestia social, un grupo de agresores con un líder, un profesor estrictamente preocupado de tranquilizar la situación y sin armas ni apoyo para resolverla. Una falta de seguimiento de las situaciones.


Me encantaría conocer tu opinión y si has observado cómo se conforma una situación de acoso en tu aula. Y, desde luego, qué te parece que haría falta a los alumnos, a los docentes y al centro educativo. Por eso, te invito a unirte a nuestro curso de "Prevención y gestión del acoso escolar". Juntos conseguiremos que adquieras todas las herramientas para prevenir y actuar ante un caso de maltrato en el aula.

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Educación familiar: un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

La familia es uno de los principales agentes educativos. No será la primera ni la última vez que leáis algo así. Está claro que a través del día a día familiar nos formamos, crecemos y nos descubrimos a nosotros mismos, aunque luego entren en juego otros agentes sobre los que también deberemos reflexionar. 

 

El baile de poderes y responsabilidades

Generalmente crecemos en un ambiente del que recibimos mensajes, de forma directa o indirecta, cada segundo. Mensajes que, obviamente, nos educan: el ser humano nunca deja de aprender y nuestras experiencias vitales acaban siendo algo fundamental en este aprendizaje. Precisamente, de esto quiero hablaros: de lo importante que es ser conscientes de qué experiencias generamos en familia.

Como decía al inicio del post, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Guiar a los hijos no es tarea fácil. Nosotros tenemos unas expectativas que deseamos que se cumplan, es algo normal y difícil de eliminar. Tener expectativas sobre nuestra vida y la interacción con otros forma parte de nuestra personalidad. El problema, a mi parecer, surge cuando dejamos de revisar esas expectativas y empezamos a aceptarlas como promesas de futuro. Así, día tras días generamos mensajes que acaban impregnando la personalidad de los y las peques de casa. Que acaban formando su conducta, sus valores, sus miedos, incluso sus puntos fuertes y débiles. 

Claramente, no somos los únicos protagonistas. Conforme crecen y se vuelven independientes, veremos cómo salen de ese ambiente que hemos creado, aprenden de otros ambientes y personas y terminan, poco a poco, descubriéndose a sí mismos. Sin embargo, antes de que llegue ese momento, nosotros habremos pasado muchísimo tiempo con ellos, por lo que merece la pena plantearse si estamos viviendo ese tiempo o gastándolo. 

La familia tiene un poder importante. En ocasiones, termina siendo impositora de normas que generamos poco a poco, casi sin darnos cuenta. Sobre las que no solemos reflexionar y que recaen en los pequeños de la casa de forma unidireccional, sin diálogo ni opción a cambio. Otras veces genera un diálogo, facilita aprendizajes y vivencias pero detrás de la dinámica familiar termina habiendo un “dejar hacer” del que también es complicado salir. La conclusión es clara: no hay familia perfecta.

Entender nuestra responsabilidad familiar como la necesidad de ser perfectos supone generar estrés parental y frustraciones, además de ser una auténtica utopía. Pero entonces ¿cuál es la clave para aceptar nuestro poder y ejercer nuestra responsabilidad? 

 

Saber revisarnos

Si la familia perfecta no existe, creo que a lo que más podemos aspirar es a la revisión de nuestro papel. A aprender constantemente sobre esa responsabilidad que hemos adquirido y ejercer nuestro poder de la manera más democrática posible. La clave no está en ser una familia Instagram, pero sí en conocer nuestros puntos débiles y fuertes, comprender qué podemos hacer y ponernos manos a la obra.

Al igual que nosotros generamos expectativas sobre los demás, la sociedad genera expectativas sobre nuestro papel como familia. Y, dependiendo de nuestro contexto, entenderemos que hemos de ser más autoritarios, permisivos, o democráticos. Es más: acabaremos siendo una mezcla de esos tres estilos de crianza de los que tanto hablamos.  

Es importante que sepamos plantearnos preguntas de reflexión que nos hagan comprender la dinámica familiar y, si es necesario, cambiarla. Que entendamos nuestro papel como un aprendizaje más. Porque sin duda, a ser padres no se aprende en un curso ni en un libro: se aprende generando experiencias. Eso sí, esos cursos y libros pueden ayudarnos a revisarnos, reflexionar, comprender y construir nuevos momentos que nos hagan crecer juntos. 

La educación familiar debe incitar a la reflexión y el crecimiento propio.

Cada vez que hablo de educación familiar trato precisamente de fomentar la autoreflexión. De entender el ser padres como un camino, una experiencia más llena de aprendizajes en la que nadie, absolutamente nadie, es experto. Puede que en algunos momentos caiga en mi propia trampa y acabe contradiciéndome, pero en cada charla, cada curso… procuro dar ejemplos y dejar claro, unidad tras unidad, que la familia perfecta es un fantasma.

Es lo que he intentado en el curso Educación en Valores: Educar a través del ejemplo de Escuela con corazón. Ayudaros a conocer la educación en valores, algunos conceptos clave de vuestra dinámica familiar, pero también proponeros actividades donde podáis reflexionar y seáis vosotros mismos los que guieis vuestro aprendizaje. Para mí es importante que crezcáis a través de lo que reflexionáis sobre vosotros y no por lo que yo os pueda transmitir. 

Espero que a través del curso podáis aprender de mí tanto como yo aprenderé de vosotros, pero sobre todo, espero que podáis revisar vuestro poder como familias, para ejercer esa responsabilidad de forma que creéis en familia un conjunto de experiencias y momentos que les hagan crecer como personas y descubrirse a sí mismos, más allá de las expectativas que nosotros podamos esperar. 

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¿Cómo controlar las rabietas de tu hijo?

Parece que estar enfadado es algo malo. Que cuando los niños sienten rabia enseguida hay que decirles que no se sientan así, que los “niños buenos no se enfadan”. Sin embargo esta idea es un gran error.

El enfado es una emoción desagradable, pero es necesaria y positiva porque:

  • Facilita que se emprendan acciones para conseguir algo: si me quitan la pintura me enfado para poder recuperarla.
  • Facilita poder  marcar límites y protegernos: si me pegan me enfado y me defiendo para que no me vuelvan a pegar.

Así que como ves, el enfado es necesario. Es sano y normal.

Alguna vez te habrá pasado que cuando tu hijo se enfada, te contagias de dicho enfado y vas entrando en una bola de enfado que va creciendo y creciendo como si fuese una bola de nieve. A medida que la rabia de tu hijo aumenta, también lo hace la tuya. Cuando esa bola estalla, y el nivel de enfado desciende, te sientes mal. Piensas que la situación ha podido contigo y no has sido capaz de ayudar a tu hijo a entender lo que estaba pasando.

Tranquila, no eres la única que ha vivido esa situación. Se pasa mal y genera mucha impotencia, por eso te voy a explicar algunos consejos que puedes poner en práctica para controlar los enfados y rabietas de tu hijo. De esta forma, evitarás que esas situaciones se te vayan de las manos.

Pero si quieres saber más, sólo tienes que apuntarte al curso “Aprende a gestionar las rabietas de tu hijo”. Con él podrás entender porqué tu hijo tienes rabietas, saber cómo abordar sus enfados intensos incluso cuando se producen en lugares públicos y además, aprenderás a mantener la calma para poder hacer frente a las rabietas sin caer en los gritos o los castigos.

Volviendo al artículos que tienes entre manos, lo voy a dividir en tres partes:

  • ANTES del enfado. Fase de entrenamiento. Para estar preparados antes de que llegue el enfado.
  • DURANTE el enfado. Fase para poner en práctica las técnicas que has entrenado anteriormente.
  • DESPUÉS del enfado. Fase para hablar de lo ocurrido.

Antes del enfado

Mientras el niño se encuentra en una situación de calma y tranquilidad puedes aprovechar para entrenar la regulación del enfado.

¿Cómo? Jugando con él o contándole cuentos. El niño lo vivirá como algo divertido y placentero que comparte contigo, y sin darse apenas cuenta estará aprendiendo.

Antes del enfado vamos a prestar atención a 3 aspectos:

  1. Enseñar al niño respiración abdominal, es decir, relajada y calmada. Entrenando la respiración abdominal podemos recordarle al niño que la ponga en marcha cuando se enfade. Su cuerpo se relajará y el nivel del enfado descenderá. Existen multitud de juegos con los que puedes enseñarle a respirar de forma profunda y relajada, en el curso “Aprender a gestionar las rabietas de tu hijo” te propongo algunos de ellos.
  2. Enseñar al niño a identificar la emoción del enfado en la cara y el cuerpo. 

¿Cómo se pone la cara cuando estamos enfadados? ¿Cómo colocamos el cuerpo? ¿Qué sentimos en la barriga? Juegos como la mímica o contarle cuentos donde los protagonistas sientan enfado, puede ayudar al niño a identificar esta emoción y a generar estrategias para saber cómo regularla.

  1. Enseñar al niño a soltar energía de una forma adaptativa (sin hacer daño a nadie ni a él mismo). El enfado activa nuestro organismo para actuar, por eso tu hijo necesita soltar esa energía acumulada. Romper papeles o aplastar una bola de plastilina, pueden ser la alternativa a pegar o golpear a otros niños.

Durante el enfado

Imagina que tu hijo está viendo sus dibujos preferidos en la tele. Ya lleva mucho rato, además es tarde y decides que ya es hora de irse a la cama. Cuando se lo dices, él no quiere dejar de ver sus dibujos y… se enfada mucho.

Comienza a gritar, patalear… se le pone la cara roja, le da golpes al sofá…

Muy bien, pues ya estamos en la fase DURANTE EL ENFADO. ¿Qué hacemos?

En esta fase es muy importante: 

  • Mantener la calma. Ten en cuenta que la calma se contagia y además le estás dando tiempo para que pueda expresar su enfado. Recuerda que los enfados son normales, naturales y sanos; así que hay que dejar que los expresen para que a la larga no se conviertan en problemas.
  • Darle apoyo corporal. Permanecer a su lado les ayuda a regular la respiración, relajar las músculos y volver al mundo real para poder pensar.
  • Poner en marcha las estrategias aprendidas en la fase ANTES del enfado. Ten presente que cuando tu hijo está enfadado no es capaz de razonar. Así que, no es el momento de pedirle que entienda que eso que está haciendo no está bien. Además, si tu hijo tiene entre 3-5 años no tiene la suficiente madurez para poner en práctica por sí solo los ejercicios que habéis practicado para regular el enfado. Se los tienes que recordar tú, y lo tienes que hacer de una forma dulce y lúdica (por eso es importante mantener la calma).

Después del enfado

Esta última fase se caracteriza por Hablar del enfado. No porque el enfado haya sido mayúsculo, que también puede ser, sino porque hablar sobre el enfado es tremendamente importante.

Es la guinda del pastel que llevas días preparando. Desde que comenzaste a jugar a identificar emociones, pasando por el cuento y sus preguntas, hasta llegar a ayudarle a superar un enfado…Todo ese trabajo, que no es nada fácil, estará incompleto si después de vivir un enfado o una rabieta no dedicas un ratito a hablar sobre ello.

Pregúntale qué le había ocurrido (aunque tú creas saberlo, pregúntaselo para que sea él mismo quien te lo cuente), por qué estaba así, qué hizo que se le pasase… Le puedes recordar alguno de los cuentos y cómo sus personajes superaron el enfado. En definitiva, ayúdale a poner nombre a esa emoción.

No le juzgues. El enfado es una emoción normal, los niños son pura emoción y por eso la viven tan intensamente. Sólo hay que ayudarlos a regularla.

Utiliza expresiones del tipo: “No me gusta verte así”. Son mucho más eficaces y no hacen daño como el típico “no te quiero”.

Refuerza las cosas que sabe hacer. Díselas, apláudele por ellas, hazle consciente de sus destrezas y habilidades. Estarás alimentando su autoestima y haciendo de él, un niño/a feliz.

Recuerda

  • El enfado es una emoción sana y positiva.
  • Si está enfadado es por algo. No te lo tomes como un ataque hacia ti.
  • Para regular el enfado hay que entrenar ANTES, trabajar con mucha calma DURANTE y hablar sobre lo ocurrido DESPUÉS.
  • Cuando tu hijo aprende, tú también lo haces.

Y si quieres saber más sobre este tema sólo tienes que apuntarte al curso “Aprende a gestionar las rabietas de tu hijo”.

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